Los cambios a la forma en que nos comunicamos, a 10 años del ataque a las Torres Gemelas

Probablemente todos recuerden qué estaban haciendo hace 10 años, el 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, hasta ese momento uno de los mayores símbolos de la ciudad de Nueva York. ¿Recuerdas también cómo te informaste de la tragedia? ¿Radio, TV? ¿Intentaste entrar a internet?

Yo recuerdo haber estado en el colegio por entonces, y que fui a la sala de computación a ver qué decían los diarios, pero los sitios de noticias estaban atorados de visitas y no pude entrar a nada. En ese entonces no había Facebook (2004), ni Twitter (2006) para comentar, ni YouTube (2005) para ver videos, ni Flickr (2004) para subir fotos. Ni siquiera había smartphones, ni 3G para conectarse.

Lo único que pudieron hacer las víctimas en ese día trágico fue – con algo de suerte en medio de un colapso de las líneas – llamar a sus familias. De hecho uno de los mayores registros revelados es una serie de mensajes de beepers revelados por WikiLeaks hace dos años – una tecnología prácticamente extinta hoy en día.

Si hubiesen existido todas las tecnologías que tenemos ahora, los registros de este hecho serían inmensamente mayores. Basta pensar en los últimos grandes sucesos noticiosos de los últimos años, como el terremoto en Chile, el terremoto y tsunami en Japón, las revoluciones en Egipto y Medio Oriente – hechos donde gran parte de la información es recopilada y difundida por las propias personas que están en esos lugares, y que con sus teléfonos hacen registros que reparten por internet.

Se trata de un importante cambio en la manera en que fluye y se genera la información, que a veces nos parece tan natural que no nos damos cuenta de que ha ocurrido en poquísimo tiempo. Si bien hay que recordar que no todo lo que sale en Twitter es confiable, y que quizás no siempre son la mejor manera de obtener información, las redes sociales actúan también en cierto sentido como un medio para deshaogarnos de lo que pensamos sobre algo, o cómo enfrentamos una situación. También nos da la posibilidad de que nuestra voz se escuche.

No cabe duda que el 11/9 habría sido muy diferente en términos de información si hubiesen existido las herramientas que tenemos ahora. El asunto da para preguntarnos qué viene después, y cómo manejaremos la inundación de información que aumenta cada día para que nos sea útil y relevante.

LinkThere was no Facebook, Twitter or YouTube on 9/11 (Betanews)

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